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Lunes, 22 de Enero 2018

 

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Julio Guillermo Meléndez Calderón

(Lima, 11 de abril de 1942)

Es un exfutbolista peruano, es considerado como uno de los mejores defensas en la historia del fútbol de su país.

Tuvo un gran éxito en el fútbol argentino, convirtiéndose en un referente de la zaga central del Club Atlético Boca Juniors, dirigido en aquel entonces por Alfredo Di Stéfano.

En el conjunto «xeneize» se mantuvo durante 4 años y llegó a ganarse el respeto de la parcialidad y admiración del equipo argentino debido a sus grandes actuaciones y su jerarquía individual, a tal punto de ser considerado uno de ídolos de la institución en su historia.

Poseedor de una calidad y una elegancia poco frecuente para un defensor central, fue inmortalizado por La 12 con un cántico que que consistía en; “y ya lo ve, y ya lo ve... es el peruano y su ballet”.

Fue internacional con la Selección de fútbol de Perú, con la cual se consagró campeón de la Copa América de 1975.

Es sobrino del reconocido entrenador peruano Marcos Calderón.

Según enseñan las fotos oficiales de la época (también registradas en internet) se inició en los juveniles del Centro Iqueño, y luego jugó en equipos como Defensor Lima y KDT Nacional. En 1964 pasa a formar parte del equipo de sus amores, el Sport Boys, en donde madura como defensa central y en el cual se convierte un ídolo; en 1965 pasa al Defensor Arica, un equipo chico que era protagonista del Campeonato Peruano por esos años, destacándose nítidamente por lo que fue contratado por Boca Juniors de Argentina.

Con el Boca Juniors histórico de Ángel Clemente Rojas, Silvio Marzolini, Rubén José Suñé y Antonio Roma, Julio Meléndez fue ídolo llegando a convertirse en capitán y campeón de los torneos 1969 y 1970 del fútbol argentino. Por esos años la hinchada boquense solía cantar con fervor: “y ya lo ve, y ya lo ve... es el peruano y su ballet”. Sin embargo, en 1969, sorprendentemente, en las eliminatorias para el Mundial de México 70', nunca alineó por la selección peruana que justamente se eliminaba contra Argentina.

Fue un jugador de alta clase que no sólo se ganó la idolatría de los hinchas boquenses sino también las de sus rivales, muchos se preguntaban en Argentina cómo hacía para controlar a los rivales sin necesidad de recurrir a las brusquedades, en tiempos donde su juego se convertía en un ejemplo de caballerosidad, ante la rudeza que ponían de manifiesto la mayoría de los zagueros.

Luego de su paso por Argentina, Julio decidió volver al Perú y Marcos Calderón lo convocó a la selección peruana que ganó la Copa América de 1975, en esa selección formó con Héctor Chumpitaz una dupla excepcional. Posteriormente jugó las eliminatorias del mundial Argentina 78 que clasificó a Perú, retirándose en el partido final, generando un sentimiento encontrado entre la hinchada peruana, por un lado la alegría de la clasificación y por otro el retiro de uno de sus más brillantes futbolistas.

El 22 de abril de 2016 tuvo que desmentir la noticia de su muerte, que fue publicada por varios medios.